Tras haber perdido la clase anterior por la visita al centro, hoy he podido estar presente en la continuación con los episodios. Hemos decidido exponer el episodio que teníamos preparado. No ha salido como pensábamos que saldría por muchas razones: una, la falta de espacio para un número tan elevado de personas. Dos, el tiempo se nos ha hechado encima. La tercera, porque no hemos sabido hacer respetar las reglas. Y por último, también pensábamos que debíamos de hacer un episodio sin apenas materiales (un máximo de diez elementos, según ponía en la ficha), por lo que hemos suprimido muchos materiales que podrían haber facilitado la tarea, algo que no hemos visto en los demás grupos, los que no tenían en cuenta el número de materiales utilizado.
Nuestra intención era que los alumnos se involucraran en la historia que habíamos preparado para finalmente llegar al último juego en el que se firmaba la paz, al que ni siquiera nos ha dado tiempo a jugar. Creo que este episodio tiene un gran valor, y que haciendo respetar las reglas, quitando algunos elementos peligrosos (como el tener que coger la pica en el juego de las banderas) y con los alumnos de la edad para la que estaba diseñado (tercer ciclo) podría ser una propuesta más que interesante para tratar valores como cooperación, igualdad, paz... además de tratar los juegos de invasión.
En nuestro grupo, los tres subgrupos que han expuesto lo han hecho hacia el mismo sentido, los juegos de invasión, que no ofrecen demasiado repertorio y en dónde el incumplimiento de las reglas ha sido la tónica de todas las tareas. Los juegos de invasión suelen ser los más divertidos y los más aclamados, sin embargo, si vamos buscando un trasfondo a dichas actividades este tipo de juegos puede resultar más complicado e incluso contraproducente si no hacemos cumplir las reglas.
Sigo pensando, como dije en alguna entrada anterior que no es positivo el recurrir siempre a vetar las posibilidades del juego con reglas como la de, tenéis que pasar la pelota de un chico a una chica y viceversa, y menos aún cuando las chicas están en un número inferior al de chicos ya que muchas veces esto lleva a la frustración de todos, la pérdida de motivación y buena parte del elemento motriz que tenía el juego original. No quiero decir con ésto que se deba dejar que las niñas se queden de lado, hablo de no recurrir siempre a lo mismo y de buscar otras alternativas. Hay veces que incluso, la separación de sexos podría ser positiva según el objetivo deseado, hacer que el rol principal de un juego lo ocupen las chicas,etc. Sin olvidar y teniendo en cuenta que la diferencia de sexos en tempranas edades, en un cuanto a habilidades motrices, es mucho menor que en edades avanzadas.
Enhorabuena por tu blog Jonathan, a ver si conseguimos cambiar al menos a nuestros futuros alumnos. 1 saludo J.Ventaja
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con Jaime, enhorabuena por tu blog, es muy completo. Lo suelo tener siempre abierto cuando relleno mi diario para no dejarme nada en el tintero.
ResponderEliminarGracias compañeros, encantado de seros útil. Si tenéis alguna duda, alguna propuesta, o cualquier cosa, no tengáis ningún reparo en decírmelo. Un saludo
ResponderEliminarYo tampoco soy partidario de las reglas que alteran el corrrecto desarrollo de los juegos. Para evitar la discriminación sexual creo que no son nada provechosas. Lo cierto es que en clase por la tarde hemos visto ya varias propuestas y ninguna de ellas me parece adecuada, incluso creo que pueden incrementar la discrminación como el caso de estas reglas que comentas.
ResponderEliminarLo cierto es que hay que encontrar alternativas más adecuadas. Aunque todavía no se como desarrollar una buena propuesta que trate el tema de la discriminación adecuadamente.