martes, 29 de septiembre de 2009

Día 2 - Martes, 29 de septiembre de 2009

Hoy hemos realizado una serie de prácticas, cuatro para ser más exactos, que en su mayoría ya vimos el año pasado, pero en los que los compañeros han intentado meter alguna variación. En algunas no había un objetivo claro y parecían juegos pensados al azar sin reparar tampoco en la edad a la que iba dirigida. Realmente ha sido muy divertida, y, en mi opinión, cuantas más prácticas de estas se hagan, mejor, pues aunque a veces nos remitamos a repetir juegos que ya se habían propuesto en otras sesiones, cada vez es distinta y nos damos cuenta de unos fallos y aciertos distintos y nos refrescan la memoria con fallos ya olvidados.

Se ha generado un debate interesante en cuanto a la necesidad de un calentamiento en todas las clases. En nuestro primer año de carrera, en todas las asignaturas de este tipo, no se ha puesto nunca en entredicho la necesidad del calentamiento en todas nuestras sesiones. También es cierto que depende de lo que pretendamos hacer con los niños, pues a veces es más intenso el calentamiento que la propia parte principal. Por eso si vemos que no vamos a hacer ningún ejercicio que conlleve riesgo de lección y si, además, la clase es después del recreo dónde los niños suelen estar corriendo y jugando, podríamos aprovechar el tiempo que perdemos en el calentamiento en profundizar más en el objetivo de nuestra sesión. Si lo pensamos, los niños en la calle, antes de empezar un partido de fútbol entre amigos, o empezar a jugar a cualquier otra cosa como el pilla-pilla no piensan en calentar, y se ponen a correr como locos, y raras veces suelen tener problemas de tirones o desgarres, si acaso caídas o algún otro accidente poco que ver con la existencia o no de calentamiento. Bien es cierto, que conforme se van haciendo mayores tienen que ir conociendo la importancia de los calentamientos antes de empezar cualquier actividad intensa así como los estiramientos finales, pero como digo, pienso que no es necesario hacerlo todos los días en edades tempranas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Clase ideal

Para la clase del próximo día se nos propuso preparar nuestra clase ideal para alumnos de primaria y así exponer algunas de ellas en la clase.

Pincha aquí para ver la mía : Clase ideal

Día 1 - Lunes, 28 de septiembre de 2009

El visionado del vídeo me aportó una buena idea, en mi opinión, de afrontar una clase de educación física, muy válida para estimular la imaginación de los chicos, sin ningún tipo de material lo que nos facilita ampliar la gama de deportes existentes y de muy difícil práctica en una clase normal por la exigencia de materiales como el waterpolo. Cooperación, coordinación son otras de las capacidades que podemos desarrollar con esta práctica. Es importante estimular la mente de los chicos, intentando que se imaginen, por ejemplo, siguiendo con el del waterpolo, estar dentro de la piscina, con pautas como averiguar cuál es la profundidad de la piscina, temperatura del agua, etc.

Hay millones de formas de entender la Educación Física, así como el término “cuerpo”, desde el que debe partir esta asignatura, su educación y desarrollo. Para mí esa es su finalidad, educar el cuerpo, tanto en su forma física como su forma psíquica o emocional, ayudar a su desarrollo, pero sin marcarle un camino fijo, es decir, que el propio alumno elija su camino, sin que le sea impuesto. La mayoría de las veces les mostramos cómo tienen que hacer las cosas y ni siquiera le explicamos porque es así, no dejamos que indague, experimente con su propio cuerpo, para conocerse mejor a sí mismo y obtenga un mayor rango de experiencia propia que le ayude a resolver por sí mismo, con mayor facilidad y rapidez otros problemas motrices que se le puedan plantear en el futuro.

DIARIO PERSONAL Y DE APRENDIZAJE

Mediante este diario, iré narrando cada una de las reflexiones y conclusiones que voy sacando de cada una de las clases que impartimos con el fin de valorar más y mejor el contenido de cada clase y poder recordarlo en cualquier momento.

AUTOBIOGRAFÍA

Para comenzar abro este blog con el relato de mis experiencias a través de la Educación Física desde pequeño. Por desgracia mi memoria no es demasiado buena como para recordar muchas cosas de mi infancia, pero intentaré contar las más importantes.

Recuerdo muy vagamente a dos maestros de educación física de mi infancia, solo recuerdo que jugábamos muchas veces al fútbol, pero no recuerdo demasiado. Sin embargo si recuerdo lo bien que lo pasábamos en los recreos, jugando a policías y ladrones; los grupos se escogían aleatoriamente, con el juego “21, aceituno”, alguien contaba hasta 21 y al que le tocara aceituno era policía, el siguiente ladrón y así sucesivamente. Tras ello los policías iban a por ladrones, cuando los pillaban estaba la zona de cárcel hasta la que eran transportados, si un ladrón tocaba a sus compañeros ya pillados se liberaban. Cuando todos estaban pillados se cambiaban los roles, a mi me gustaba ser ladrón, pues corría más que la mayoría de mis compañeros y les resultaba muy difícil pillarme. Así nos pasamos todos los recreos de varios años de primaria, excepto el recreo que nos tocaba partido de fútbol, cada día a una clase, momento que todos esperábamos con ansias.

Un poco mayor, en cuarto o quinto de primaria, no recuerdo bien, se pusieron de moda los “tazos” de una serie de dibujos, “Pokemon” concretamente. El juego era tan sencillo como hacer una montaña con unos cuantos de los "Pokemon tazos", te quedabas con uno para lanzar, con él intentabas darles la vuelta, los que quedaban boca arriba te los quedabas.

En quinto y sexto, recuerdo que temía mucho temor a las representaciones teatrales, aunque finalmente nos lo pasábamos genial ensayando y me sentía muy orgulloso cuando terminábamos alguna representación y salía bien.

En la calle jugábamos a multitud de cosas, recuerdo lo fácil que era hacer un campo de fútbol, en cualquier sitio, cualquier calle, cualquier plaza, nos poníamos a jugar utilizando bancos, piedras o cualquier cosa de porterías. También jugábamos a un juego parecido a las cuatro esquinas, uno se la quedaba en el centro de la calle, el juego consistía en pasar de una acera a otra sin que el que se la quedaba te pillara, recuerdo que era muy bueno en este juego, nunca me pillaban. Tampoco se me daba mal el escondite o el quéman, con el campo pintado con tizas que no recuerdo bien por qué, pero se encontraban fácilmente tiradas en la calle.

De ahí saltamos a primero de la ESO, en un centro distinto, amigos y profesores distintos, cada año realizábamos una representación teatral muda o un baile, uno u otro nos daban muchos quebraderos de cabeza y nos obligaba a prestarle mucha dedicación. Eso me hizo llegar a odiar todas estas obras, pero hoy día lo recuerdo con nostalgia y me quedo con todos los momentos buenos que nos daban.

Ya en tercero y cuarto de la ESO, me encantaban las clases de Educación Física, aunque el profesor, otro distinto al de los dos primeros años de la Educación Secundaria, no me aportaba mucha simpatía, sobre todo porque a pesar de que mis compañeros me consideraban uno de los mejores en esa asignatura no pasaba nunca del notable. Temía cuando llegaba el bloque de gimnasia deportiva, pues aunque al final no tardaba demasiado en dominar cualquier gesto, el proceso de aprendizaje me daba bastante miedo, sobre todo la paloma de brazos. Siempre estaban los alumnos más torpes y rezagados, que se quedaban hasta el final y se escondían entre los compañeros para no realizar los ejercicios, muchas veces lo conseguían, alguna vez que me encontraba cansado o no muy seguro seguí esa estrategia, pero la mayoría de las veces trataba de ponerme de los primeros para quitárme pronto el miedo y no pensar demasiado en las consecuencias.

Si tengo que explicar lo que me aportaron esas clases de Educación Física, no sabría que decir en la etapa primaria, dónde, aunque no recuerdo demasiado, lo poco que recuerdo era el fútbol y juegos más que conocidos y poco originales. Más sistemático pero diverso fue en la etapa secundaria, donde conocimos una mayor variedad de deportes, habilidades y conocimientos. Un grave error en mi opinión, cometido por el profesor Don Gilberto en cuarto de la ESO es que había dos alumnos, uno en silla de ruedas y otro asmático que tenían dificultades para seguir normalmente la clase y la única alternativa que se les daba, era jugar al ajedrez. Se pasaban todas las clases jugando entre ellos, no creo que esto fuera lo más correcto.

Y esto es lo que mas o menos he podido recordar en éste momento sobre la educación física en mi niñez y pre-adolescencia. Si no recuerdo muchas cosas, es en parte, porque no debió aportarme demasiado a mi persona, a pesar de ser mi asignatura favorita, pues me lo pasaba mucho mejor y pienso que aprendía más cuando jugaba en la calle y dejaba volar mi imaginación.

REFLEXIÓN

Sin duda muchos se preguntaron para que servía ésta actividad, que nos aportaba, pero sin duda, es algo que te vas dando cuenta conforme lo vas realizando. Al menos en mi caso, me he dado cuenta de las deficiencias que tenían estas clases, deficiencias de contenido emocional, centrándose exclusivamente en el aspecto motriz. Cómo recuerdo con mucha más nostalgia, con mucho más valor, las experiencias en la calle que las de las clases, yo creo que debería ser al contrario, o al menos que se pudieran igualar, pues el aprender jugando, haciendo deporte, interáctuando con los compañeros solo se puede conseguir a través de la educación física y estas horas, probablemente pocas en el sistema actual, hay que aprovecharlas al máximo, no dejar que pasen las horas muertas con juegos o deportes al azar eliminando todo contenido emocional y didáctico de éstos.

Mi autobiografía no es muy extensa y creo que este es el signo más notorio del vacío que hubo en mi infancia en torno a esta asignatura en el colegio en la cuál me dediqué, al igual que mis compañeros a seguir las instrucciones de un maestro o profesor.

BIENVENIDOS



Os doy la bienvenida al portal sobre la asignatura Educación Física y su Didáctica II fusionada con la Didáctica del Juego Motor, impartida en el segundo curso de Magisterio de Educación Física, en mi caso, en la Universidad de Granada. Aquí recogeré todo lo realizado durante el curso lectivo en dicha asignatura.


Y quiero comenzar esta primera entrada con una frase que me encanta:


La educación es el vestido de gala para asistir a la fiesta de la vida.