La duda dominante en el principio ha sido el concepto de praxeología motriz, no quedaba demasiado claro con la lectura, y así lo reflejé en mi guión de lectura. Un paradigma que intenta recoger fragmentos de todas las ciencias (psicología, sociología, semiología, etc.) para explicar objetivamente cualquier acción motriz. Pero, al intentar realizar este tipo de estudio, estamos dejando a un lado el cuerpo subjetivo, estamos dejando a un lado al sujeto, sus experiencias. Por tanto, ¿no estaríamos cayendo en el mismo error que el paradigma biomotriz?. Quizá hay que dejar de buscar el camino que dice que la educación física es una cienca exacta, cuyos resultados pueden ser evaluados cuantitativamente y todo puede ser controlado. ¿Por qué ese afán por la evaluación en edades tan tempranas? Edades en dónde el aprendizaje es lo más importante, y que muchas veces, con el sentido que le damos a la educación, de competición, mermamos su verdadero significado dejando atrás al menos capaz, mientras sólo avanza el más preparado. No lo veo justo.
Pero aquí llegamos a otro punto de debate, ¿merece la misma nota aquel que ha sido dotado por naturaleza para ser bueno en los deportes, en la actividad física, que aquél al que muchos lo tacharían de negado? Estamos en el mismo punto, pues estamos tratando a ambos como números, simples calificaciones al final. Estamos empeñados en que la evaluación de la educación física sea idéntica a la del resto de áreas, debe ser lo mismo en cuánto a lo que el chico/a debe conseguir unos objetivos, pero, ¿esos objetivos deben ser iguales para todos?. Estamos hablando de primaria, para mí en primaria no deben existir cribas dónde queden arriba unos pocos y dejen caer a otros tantos, pues aún no tienen las arm
as suficientes para no caer, para enfrentarse en igualdad de condiciones a ello. No están luchando por colocarse en un puesto de trabajo, por pasar a la mejor carrera, etc. , su único objetivo debe ser aprender, formarse, para en un futuro, por suerte o desgracia, plagado de competencia, saber enfrentarse a ella con sus máximas facultades, dónde tenga la confianza de poder hacer lo que le gusta siendo consciente de sus limitaciones, de sus puntos fuertes y débiles y sin el temor a que le pisoteen.¿Hay que situarse en un paradigma u otro? Siempre se tiene una ideología, siempre se és de un equipo de fútbol, de un partido o ideas políticas, cierto es que te pueden gustar algunos jugadores o estrategias del equipo contrario, algunas medidas o ideas de la oposición, pero finalmente la balanza siempre va hacia un lado. Más o menos, pienso, pasa lo mismo con esto de los paradigmas, al leerlos, no estaba completamente de acuerdo con ninguno, con unos estaba más de acuerdo que con otros. Pero, para finalmente decidir cuál es tu favorito, hay que saber muy bien de qué trata cada uno, que és lo qué vamos a defender y los motivos por los que vamos a hacerlo.
Es verdad. Creo que lo correcto es posicionarse en uno de los paradigmas sin despreciar los otros, pudiendo ser utilizados en varias ocasiones o contextos.
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