La respuesta a esa primera pregunta quedará resuelta completamente una vez hayamos llevado a la práctica nuestra intervención, dónde comprobaremos si realmente es así cómo se hace o debemos tomar otras medidas para futuras intervenciones.
El contexto del aula se nos ha dado como base para cualquier intervención, por delante del currículo o cualquier metodología, antes hay que conocer dónde estamos y qué es lo que se necesita allí, pues es evidente que no necesitan ni buscan lo mismo alumnos de un colegio privado lleno de alumnos de buena posición social, que un colegio de un barrio marginado, por lo tanto, ni el qué, ni sobre todo, el cómo, debe ser lo mismo para uno que para otro. Por lo tanto, la pregunta fundamental, cómo leí ya en alguna lectura, no es ni cómo, ni qué, sino para qué enseñar. Para qué necesitan esos niños la educación física y hasta dónde puedo llegar.Recibo este proyecto con una mezcla formada por una pizca de nerviosismo existente siempre por no saber lo que te vas a encontrar, curiosidad y ambición por poner a prueba mis capacidades actuales con los chicos.
La segunda parte de la clase consistía en comentar las lecturas, más bien una de ellas, pues la otra apenas a dado tiempo a decir nada más. El eje central de debate ha sido el de juego libre o juego dirigido, en qué consiste cada uno de ellos y cómo deben estar presentes en la Educación Física, pues bien, tras haber escuchado las opiniones y reflexiones de compañeros y profesores, he formado la mía propia: el juego libre es áquel que no se impone, fruto de la voluntad del niño o desde la consensuación con sus compañeros de juego, no tiene nada que ver la existencia o no de reglas, pues todo juego tiene unas reglas, pasa a ser dirigido en el momento en el que un adulto es el responsable del juego y de sus reglas. Por tanto, es bastante dificil introducir el juego libre en nuestra clase de educación física, pues casi siempre terminaremos cambiando algo para llegar a un objetivo u otro. Ver la educación física como una extensión del recreo es un error grave para mí, que ha condicionado la empatía que tiene el sistema hacia esta área. Entoces, ¿juego libre en la clase? Para mí, definitivamente no, pues significaría juego con el único objetivo de diversión, y bien es cierto que las clases de educación física, sobre todo en esas edades, deben ser divertidas, y no sólo las de educación física, todas deberían ser divertidas, pero no quedarse sólo ahí, por lo tanto, ya lo llamemos juego dirigido, tarea lúdica o como queramos debemos hacer que el niño se divierta a la vez que está absorbiendo el aprendizaje que deseamos transmitir.
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