viernes, 9 de octubre de 2009

Día 6 - Jueves, 8 de octubre de 2009

Al analizar siguiendo un esquema nuestra propia biografía me vinieron a la cabeza muchos recuerdos que se me olvidaron mencionar en la original. Se me quedó grabado en la mente un día que realizamos una competición de velocidad que consistía en darle unas determinadas vueltas al campo en el menor tiempo posible. Me encantaban esos tipos de pruebas competitivas, pues era el más rápido y tenía mucha rivalidad con otro compañero que también era bueno, me encantaba ganarle. Realmente no sé muy bien para que utilizaba el maestro aquellas pruebas, si para entrenar nuestra condición física, para evaluarnos..., nunca me planteaba ni cuestionaba la utilidad de las cosas que hacíamos, únicamente sabía que debía de hacerlo.

También olvidé, al percatarme del apartado de analizar con quien realizábamos educación física, mencionar a la familia, pues mi padre fue mi principal motivador a la hora de seguir un camino saludable y deportista, me acompañaba muchas veces a jugar al fútbol con mis amigos, se metía y jugaba con nosotros.

En referencia al debate, uno de los temas más interesantes que salió a relucir fue la existencia de
la condición física como elemento evaluador, si debe evaluarse así como se evalúan las capacidades intelectuales en otras asignaturas como matemáticas o únicamente la evolución que experimenta desde principio a fin de curso. ¿Acaso es culpable un chico de nacer con una capacidad intelectual menor a otro? ¿Hay que evaluarle siempre con una nota baja, o menor a la de su compañero, más inteligente, a pesar de que se esfuerza igual o más que éste? Pie
nso que lo estamos condicionando, si no al fracaso, a optar a metas más bajas relegándole posiblemente de aquello a lo que él le gusta, porque no se vez capaz, porque hacemos que pierda la confianza en sí mismo. Lo mismo ocurre en la educación física y sus cualidades y capacidades físicas, las mermamos del mismo modo sin darnos cuenta.


La obsesión de la escuela como único espacio educativo es otro error en mi opinión, pues dónde más se aprende es en el exterior, en contacto con la sociedad, la naturaleza, la realidad. Sacarlos un día al campo a correr, en vez de dar vueltas por la pista artificial, no es nada costoso y si muy beneficioso, es muy fácil evadirse de cualquier responsabilidad, tenerlos a todos controlados en un sitio cerrado, pero eso no es tener vocación, y si no se tiene vocación, mejor no dedicarse a la docencia.

1 comentario:

  1. Me gusta como tratas estos aspectos. También creo que debemos poner a los alumnos en contacto con la sociedad, la naturaleza y la realidad. Así conseguiremos que sepan desenvolverse en muchas más situaciones y utilizando mayor número de posibilidades.

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